La adicción a esta droga no es muy duradera, ya que los consumidores habituales no suelen vivir más de dos años desde que empiezan a tomar esta combinación de medicamentos para el dolor y productos químicos muy tóxicos.
La naturaleza tóxica de estas sustancias químicas causa que la piel
cambie de color y se vuelva escamosa. En los consumidores, la piel
alrededor de los sitios donde se efectúa la inyección se cubre de
úlceras y los vasos sanguíneos se rompen y provocan la muerte del
tejido. La piel es devorada por los productos químicos de la droga, que
pudre la carne hasta el hueso. Los dientes se caen, el daño cerebral es común y el tétanos y la intoxicación de la sangre está casi asegurada.
Fuente: Psicologiaymente.






